Empezar una vida desde cero, es volver a nacer.
Es no entender el idioma que hablan,
aunque sea el mismo abecedario.
Es reírte falsamente ante bromas que no entiendes,
e historias de las que no eres cómplice.
Y sentirte sola.
Muy, muy sola.
Perdida, incluso.
Pero la vida no para, y los relojes siguen andando.
Los coches continúan pasando, y la noche va a caer.
¿Y tú?
¿Y yo?
Tampoco parecemos ser los mismos.
Porque ahora yo vivo en la frialdad de Venus,
en donde el calor de Marte,
tu nuevo hogar,
ya nunca llegará a mí.

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