{"id":802,"date":"2025-05-03T10:43:26","date_gmt":"2025-05-03T10:43:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.writerspeak.org\/?p=802"},"modified":"2025-05-10T14:54:45","modified_gmt":"2025-05-10T14:54:45","slug":"el-cielo-de-eden","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.writerspeak.org\/index.php\/2025\/05\/03\/el-cielo-de-eden\/","title":{"rendered":"El Cielo de Ed\u00e9n"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Siglo XIV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>1483<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Hereje! <\/em>Fue la palabra que atorment\u00f3 mis d\u00edas. <em>\u00a1Bruja! <\/em>Fue la que espantaba mis noches. Mujer es lo que soy, y puta lo que los ojos de la sociedad ve\u00edan. Senos son los que adornan mi esbelto cuerpo, y ellos, los mismos que atra\u00edan los sucios silbidos de aquellos sin coraz\u00f3n que entre sus manos los deseaban. Mi largo cuello fue mi amor y perdici\u00f3n, titubeando entre continuar siendo una fuente de vida para mi cuerpo, o convertirse en el objeto sexual de sus ojos hambrientos. Pero mis manos fueron mi peor enemigo. Ansiosas siempre de mezclar, probar y curar el mal del enfermo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Quisiera poder decir que no me lo advirtieron. Pero lo hicieron. Lo hicieron, y aquellos males que mis manos curiosas adoraban curar decidieron que no exist\u00eda una cura. \u201c\u00a1No lo hagas m\u00e1s!\u201d Gritaba mi interior en esas noches fr\u00edas y oscuras, mientras la le\u00f1a de la pr\u00f3xima v\u00edctima era acomodada una a una, lista para arder alto, iluminando el cielo con los gritos del dolor. No era un dolor f\u00edsico, no. Era el dolor del alma que nunca pudo ser liberada. Porque ser mujer en aquella \u00e9poca, era como ser el diablo tocando las puertas del cielo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al final, no fui capaz. No pod\u00eda abandonar ese impulso que surg\u00eda desde mi interior de correr por los campos recolectando las flores, las hierbas y las plantas tan interesantes que, m\u00e1s adelante, salvar\u00edan a mis pacientes. No solo fui incapaz de parar, si no que fueron los gritos de esas noches de dolor los que alimentaron mi enojo hacia esas criaturas que hab\u00edan sido tra\u00eddas a la tierra para dedicar sus d\u00edas haciendo a los inocentes llorar. No, no iba a parar. Y si eso significaba arder hasta convertirme en lo que una vez fui antes de nacer, as\u00ed ser\u00eda. Y oh, mi querida Imelda. Es justo as\u00ed como termin\u00f3 siendo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mi existencia sola era una agon\u00eda. No por los gritos en las noches o los golpes de mi hombre. No por los silbidos merodeando por la calle o las miradas que acechaban con detalle. Ni siquiera era por los insultos y las risas graves que opacaban las canciones que un d\u00eda, cuando era ni\u00f1a, hab\u00edan sido melod\u00edas inocentes. Era la frustraci\u00f3n de tener que caminar de puntitas por el fuego, tratando de evitar que las flamas quemaran. Era el miedo a nunca poder ser yo misma, y el dolor de tener que soportar un mundo que decidi\u00f3 que ten\u00eda el derecho de hacer y deshacer, como si de cosas materiales se tratara.<\/p>\n\n\n\n<p>Firm\u00e9 mi sentencia de muerte un d\u00eda mientras acomodaban a mi querida hermana sobre la le\u00f1a. Parada ah\u00ed, expuesta ante los ojos de miles, y corazones de nadie. Porque yo s\u00e9 que si de corazones se tratara, Ed\u00e9n habr\u00eda muerto de vieja, recostada en el verde campo, justo como siempre quizo. Mis gritos de s\u00faplica se mezclaron con los de aquellos que gritaron de alegr\u00eda, volvi\u00e9ndolos in\u00fatil. Ed\u00e9n no sufri\u00f3. Doy gracias a mis conocimientos del cuerpo humano, pues se que el humo llen\u00f3 sus pulmones antes de que el fuego siquiera tocara su preciada piel. Me pregunt\u00e9 una y otra vez c\u00f3mo se atrev\u00edan a llamarle infierno al lugar donde pertenec\u00edan las inocentes sentenciadas, pues en realidad fueron ellos quienes convirtieron con sus manos nuestras vidas en infiernos.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de aquel horrible suceso, dej\u00e9 de sentir. El miedo, el enojo, la frustraci\u00f3n, el dolor; esos sentimientos para m\u00ed fueron ef\u00edmeros. Me convert\u00ed en la mujer m\u00e1s temida por la gente, porque, despu\u00e9s de todo, no hay nada m\u00e1s peligroso que la mujer a la que nada le importa. La mujer que va por la vida sin sentir. En realidad nunca hice nada malo, pues no era una bruja en realidad, pero ellos no comprend\u00edan eso. Ellos no comprend\u00edan nada.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Es por eso que, sin importarme ya nada, adopt\u00e9 el nombre que me dieron.\u00a0<strong>Bruja<\/strong>. Atorment\u00e9 a los reyes y a las reinas con falsos hechizos, maldije a los bastardos que una vez me miraron como vil objeto y sentenci\u00e9 falsamente la muerte de aquellos que celebraron la partida de mi hermana. Fueron miserables. Y yo, despu\u00e9s de meses de sentir indiferencia; sent\u00ed la libertad. Porque por fin sintieron ellos lo que alguna vez hab\u00eda sido mi d\u00eda a d\u00eda: miedo. Fui yo esa vez, el verdugo tocando las puertas de sus casas. Sent\u00ed una libertad arrebatadora, refrescante y excitante.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Meses despu\u00e9s, ca\u00ed en cuenta de que mi mente hab\u00eda enga\u00f1ado a mi alma, pues todas las emociones que supuestamente hab\u00edan desaparecido hab\u00edan en realidad sido sustituidas por el deseo de venganza. S\u00ed sent\u00ed algo despu\u00e9s de todo; y la libertad que viv\u00ed fue real, pero vivir por venganza no era vida para m\u00ed. Cuando mir\u00e9 el fuego de la hoguera a trav\u00e9s de mi ventana y dese\u00e9 estar ah\u00ed, decid\u00ed que era momento de marcharme. Mi vida sin Eden no ten\u00eda sentido, y la \u00fanica manera que hab\u00eda de terminar con ese anhelo de venganza, era dejando de esconderme en las sombras para mostrarme en la luz y entregarles mi cuerpo. Ellos librar\u00edan mi alma, pues yo misma no ser\u00eda capaz de ponerle fin a mi cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Hereje! \u00a1Hechicera! \u00a1Maldita! \u00a1Bruja! \u00a1Qu\u00e9menla!\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00edas despu\u00e9s, mi esp\u00edritu abandon\u00f3 mi cuerpo. Como muchos dir\u00edan, el juicio final. Para m\u00ed, eso signific\u00f3 un nuevo comienzo. Signific\u00f3 paz para mi alma. Me fui de este mundo sin odio, pues aprend\u00ed a amar. Me fui sin rencor, pues aprend\u00ed que perdonar no es d\u00e9bil. Y me fui sin a\u00f1oranza, pues, a diferencia de todas estas personas, yo prob\u00e9 la libertad. Yo sent\u00ed la libertad. Yo\u00a0<em>fui<\/em>\u00a0libertad. Los perdon\u00e9 a todos. Y ahora ser\u00e1 gracias a ellos que mi alma libre flotar\u00e1 alto; alto hasta llegar al cielo de Ed\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siglo XIV 1483 \u00a1Hereje! Fue la palabra que atorment\u00f3 mis d\u00edas. \u00a1Bruja! Fue la que espantaba mis noches. Mujer es lo que soy, y puta lo que los ojos de la sociedad ve\u00edan. Senos son los que adornan mi esbelto cuerpo, y ellos, los mismos que atra\u00edan los sucios silbidos de aquellos sin coraz\u00f3n que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":806,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18,19],"tags":[],"class_list":["post-802","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-drama","category-historical"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.writerspeak.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/802","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.writerspeak.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.writerspeak.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.writerspeak.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.writerspeak.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=802"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.writerspeak.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/802\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":803,"href":"https:\/\/www.writerspeak.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/802\/revisions\/803"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.writerspeak.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/806"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.writerspeak.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=802"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.writerspeak.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=802"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.writerspeak.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=802"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}